A finales de 2009, las autoridades de Agricultura se pusieron en contacto con CEMEX para valorar la posibilidad de que los hornos cementeros de Buñol destruyeran el material procedente de las palmeras contaminadas por este coleóptero, con el fin de conseguir una segura y total eliminación del insecto y sus larvas. Esta opción permite, por un lado, que CEMEX pueda contribuir a solucionar un grave problema fitosanitario de la comunidad, siguiendo con su política de Responsabilidad Social Corporativa, a pesar de que el coste del residuo procedente de las palmeras sea superior a la de otros combustibles alternativos. Por otro, que los restos de éstos árboles infectados tengan una utilidad, al servir como combustible vegetal (biomasa) para llevar a cabo una actividad industrial.
El acuerdo alcanzado es una iniciativa más encaminada a la erradicación de esta plaga contemplada en el Plan de Protección Integral fitosanitario para los palmerales considerados de relevancia histórica de la Comunitat Valenciana.
Para poder valorizar en los hornos el material contaminado se han concedido las autorizaciones temporales necesarias. La instalación dispone ya de autorización para la valorización energética de otros residuos y no se ha encontrado ninguna objeción a la valorización energética de las palmeras afectadas por el picudo rojo, al considerarse que no hay modificación alguna de las condiciones ambientales reflejadas en la AAI.
La combustión de los restos de palmera, al no estar secos, es más lenta, por ello se ha hecho necesario mezclarla con combustibles con alto poder calorífico para su eliminación total. Durante el mes de febrero se llevaron a cabo las pruebas de dosificación, que sirvieron para ajustar las cantidades idóneas del combustible habitual y restos de palmera necesarias para la óptima combustión. También se coordinó con la empresa trituradora de las palmeras para conseguir introducir en el horno diariamente la cantidad íntegra de biomasa que llegara a la fábrica, de forma que se minimizara cualquier posible riesgo de expansión de la enfermedad.
Una vez ajustado el proceso, se ha comenzado con la valorización de forma diaria y regular de los restos de estos árboles desde finales de febrero. El uso la biomasa vegetal procedente de las palmeras como combustible, además de solucionar un problema fitosanitario va a ayudar también a reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera.